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Fragmento del capítulo "Todo por Rehacer" del Libro Negro.
Vale la pena escuchar una idea que tuvo su origen en su libro. Me convenció usted de que la vieja literatura humana se ha de rehacer toda, o por lo menos precisa audaces restauraciones. Desde hace algunos años consagro todo mi tiempo, mi ingenio y mi ciencia, a esta gigantesca empresa. Desde los tiempos de Homero en adelante, y también desde Goethe hasta ahora, el mundo se ha transformado profundamente, mientras que aquellas obras célebres han permanecido obstinadamente siendo las mismas. Cambiaron los gustos, los humores, los pensamientos, las costumbres, las técnicas y las metafísicas; todo se ha cambiado y cambia. Por esto, los libros antiguos son parcialmente ininteligibles y parcialmente duros para los lectores de ahora. Hasta la forma, que tan perfecta parecía a los antiguos, ha de ser mejorada y pulida para que sea más grata a nuestro tiempo. Más que nada se han de cambiar las situaciones, las alternativas, las tesis y las catástrofes. Un trabajo improbo, pero apasionante.
>>Conozco y domino las lenguas más importantes del mundo y pude, consiguientemente, trabajar en los originales. Comencé con los poemas homéricos, tan ingenuos y bastos para nuestros ojos. Quité de la Odisea todas las fábulas infantiles que en ella había, sustituyéndolas con un instructivo periplo del antiguo Mediterráneo. La matanza de los procos me pareció indigna del prudente Ulises; la cambié imaginando que los procos fueron enviados al exilio y que el hijo de Alertes se puso en camino para hacer otros viajes más allá de las Columnas de Hércules.
>>También el Edipo, de Sófocles, me pareció demasiado fabuloso y deshumanizado. He hecho que Edipo recupere milagrosamente la visión y que Antígona consiga un buen matrimonio.
>>Tuve que rehacer casi por completo la Divina Comedia. Desde el fallecimiento de Dante hasta nosotros han pasado ya más de seiscientos años, apareciendo en el interin muchos otros pecadores y malhechores que bien merecen ser colocados en el Infierno. Eliminé, además, todos los rellenos teológicos que habían en el poema, los que no solo eran fastidiosos, sino que - y esto es aún peor - no corresponden ya a las conclusiones alcanzadas por la moderna filosofía positivista.
>>También el Hamlet me ha dado mucho trabajo. Deseoso Shakespeare de saciar los feroces gustos de su público, ha hecho morir con muerte violenta a la mayoría de los personajes. Ya he remediado eso: Hamlet mata al padrastro adúltero, pero sale del paso con algún que otro rasguño; Ofelia es salvada mediante respiración artificial y en la última escena ya puede casarse con su querido príncipe.
>>Del Don Quijote tuve que rehacer por lo menos la mitad. En el héroe reformado por mí, sus ratos de buen juicio se alternan con ataques de locura, y surgen así amenísimos encuentros y aventuras formidables.
>>También el Fausto, de Goethe, me ha hecho trabajar empeñosamente. Suprimí la segunda parte, demasiado liada y hermética, y mejoré mucho la primera. Mefistófeles reconoce que los demonios no son más que una tonta invención de la mente humana y desaparece en el aire de la madrugada como un sueño; Margarita es absuelta por los jueces, Fausto la toma como esposa y vuelve a su cátedra de Wihtenberg.
>>Pero, apenas me hallo al comienzo de esta necesarísima obra de perfeccionamiento literario. En estos días estoy rehaciendo el Moby Dick, de Melville, y la Saison en enfer, de Rimbaud...
Etiquetas: Guia para el fandomero
8/07/2006 02:31:00 p. m. | Autor: Starknight | Enlace
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